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Tras bajarse del podio solo es Estefanía

Marzo 7, 2014

  • Campeona de Europa (2008), Campeona de España (2008, 2009 y 2010), bronce mundial  (2009)… El palmarés de la taekwondista Estefanía Hernández (A Coruña, 1985) es extenso y conocido. Pero, ¿qué ha sido de ella desde que las lesiones la alejaron del tatami en 2011?
  • Pese a contar con estudios universitarios y una carrera deportiva plagada de éxitos, trabaja a media jornada como asistente de hogar y da clases de taekwondo unas cuantas horas a la semana.
  •  “Cuando consigues medallas, todos buscan sacarse una foto contigo. Luego se olvidan de ti cuando los necesitas”, lamenta.
  • “Pasar de estar todo el día haciendo cosas a no hacer nada fue duro”, confiesa.
  • “Da reparo quejarse cuando todo el mundo está tan mal, pero es la realidad”, señala.
Estefanía Hernández

Estefanía Hernández en el gimnasio GanteSport donde da clase / SABELA MOSCOSO

 

Silvia Carregal

Estefanía no llega a los 30 años y afronta la vida con la misma preocupación en la cabeza que tienen la mayoría de los jóvenes de su edad. Su objetivo ahora es encontrar un empleo acorde con su formación. Atrás quedan los años en los centros de alto rendimiento (CAR) de Barcelona y Pontevedra, las becas ADO, la gloria de los triunfos y el reconocimiento social.

Se gana la vida como empleada de hogar a media jornada en una casa, cuidando de los niños y encargándose de las labores domésticas. También enseña taekwondo en el gimnasio GanteSport una hora a la semana y da clases extraescolares en los colegios Alborada y San Francisco Javier. Nada que ver con las intensas horas de entrenamiento de antaño. “Lo más importante es que te den la oportunidad de hacer algo”, explica Hernández. “Cuando estaba sin nada, me daba igual, lo importante era ocuparme en algo. Pasar de estar todo el día activa a no hacer nada fue duro”.

El de Estefanía Hernández es un largo recorrido deportivo que iniciaba con seis años en el cole de su barrio (C.E.I.P. Sagrada Familia) de la mano de una actividad extraescolar. Ahora su vida está lejos del tatami y compite como otros coruñeses en la difícil tarea de encontrar un puesto de trabajo acorde con su formación y expectativas. Aún se viste el dobok, pero su carrera como deportista de alto nivel ha terminado.

Tras dejar la competición de élite, uno ha de reubicarse y replantearse su proyecto vital. “Es un proceso muy complicado”, cuenta Estefanía. “Realmente no eres consciente hasta que lo vives. Estás acostumbrado a vivir con un nivel de tensión, de estrés, de viajes, a estar siempre preparándote… Y pasas a no hacer nada. Buscas trabajo y realmente no lo encuentras aunque estés formado. Pasas de un extremo a otro. Es una situación completamente diferente. Yo, por ejemplo, vivía en Pontevedra y tuve que volver a casa de mis padres, que estoy bien, pero te cambia la vida por completo. Ya había perdido las relaciones sociales aquí en A Coruña y me encontré perdida en muchos aspectos”.

 

Educadora social con máster y postgrado

Hay deportistas que se concentran tanto en su periodo vital competitivo que se olvidan de que después la vida sigue y uno puede encontrarse con un vacío cuando la carrera deportiva termina. No fue su caso. Durante su etapa como deportista de alto nivel esta campeona no descuidó su formación académica. “Estoy diplomada en Educación Social y el año pasado hice un máster en Educación Inclusiva, tengo un postgrado en Dirección de Centros de Servicios Sociales”, detalla. Se formó a través de la UNED, ya que se adaptaba “mejor a los horarios y los viajes”, pero defiende que, queriendo, se puede compaginar la carrera deportiva con la formación y con prepararse para lo que vendrá luego, amén de para formarse más allá del deporte.

La suya fue una opción universitaria que acostumbra a ser vocacional. Es un terreno profesional muy vinculado a las personas y a cómo ayudarlas. Cuenta que le gustaría “trabajar con niños, con personas el riesgo de exclusión social o con discapacidad, esos son los ámbitos que más me llaman”. Explica que tuvo la oportunidad de impartir un taller de habilidades sociales a personas con discapacidad intelectual. En Cruz Roja colaboró en animación hospitalaria e hizo prácticas en Servicios Sociales del Concello de Riveira, pero su experiencia laboral en el terreno social se queda ahí.

Aun cuando estudia y se prepara, el deportista de alto nivel está condenado a integrarse con retraso a una actividad laboral. Estefanía opina que eso repercute negativamente en sus trayectorias profesionales: “Cuando buscas trabajo, uno de los requisitos es la experiencia y no la tienes como otras personas que no han dado su vida por el deporte. Ellos han podido comenzar antes su vida laboral. Es una desventaja”.

 

“No pido que me den un trabajo, ni mucho menos”

Ha representado con éxito a España, a Galicia y A Coruña durante años. Cuando se le pregunta si se siente desprotegida de algún modo después de haber sido un referente deportivo de nuestra comunidad es rotunda: “Completamente. Cuando consigues medallas o éxitos importantes, lo primero que te dicen es que vas a tener una recepción con un político y resulta que solo busca sacarse una foto contigo. Luego se olvidan de ti cuando necesitas algo. No pido que me den un trabajo, ni mucho menos, pero sí que te ayuden en el acceso al empleo después de tu etapa deportiva, después de haber dado tu vida por el deporte representando a tu país, a tu ciudad, a tu comunidad… Creo que un poco de ayuda debería darse a los deportistas”.

El suyo es el mismo drama social que vive un sinfín de jóvenes en nuestro país debido a la crisis económica que padecemos. Es un momento difícil para todos, por eso matiza: “Da reparo quejarse cuando todo el mundo está tan mal, pero es la realidad. Yo puedo hablar de mi caso en particular y el de los deportistas con los que convivo y mantengo relación. La mayoría de los exdeportistas siguen vinculados, ejerciendo como monitores. Nuestro colectivo también tiene derecho a quejarse. Más cuando no tenemos mucha repercusión mediática para hacerlo. En prensa solo salen los deportes que tienen dinero (fútbol, baloncesto, tenis…) y esos son deportistas que luego no tienen problema para sobrevivir, bueno… en masculino”, apuntilla.

 

Un bagaje deportivo que enriquece como profesional

Esta excampeona de Europa considera que se pierde un capital humano importante al no poder volcar en la sociedad la experiencia de deportistas como ella tras su retirada. “Se pierde mucho”, comenta. “Por ejemplo, la experiencia de conocimientos técnico-tácticos, pero también la experiencia de vivir con otras culturas, los continuos valores que has estado adquiriendo, las capacidades y cualidades que como persona vas adquiriendo son un potencial infravalorado y que se pierde con completo”. En concreto, dentro de su especialidad, la educación social, sostiene que pueden “aprovecharse muchos valores que he adquirido como deportista, además de mi experiencia”.

Por suerte, toda esa experiencia no se pierde del todo. Dar clase, aunque sean pocas horas, le sirve para quitarse la espinita enseñando a otros. “Me gusta mucho. No es nada fácil tener la oportunidad hacerlo. Si pudiese seguir, lo agradecería”.

En la Federación Gallega de Taekwondo (FGT) son conscientes de que transmitir lo que deportistas como Estefanía Hernández han atesorado en sus años en la élite es un legado que no se debería perder. Ella colabora en la formación de niños nacidos entre 2000 y 2004 de las provincias de A Coruña y Lugo. “Realizamos jornadas de tecnificación en tres puntos. Reunimos a los niños de esas edades y les transmito mis conocimientos”, narra.

Estefanía Hernández

Estefanía Hernández / SABELA MOSCOSO

 

“A Mercé le tengo que agradecer todo”

Como ocurre con otros muchos taekwondistas, si le preguntan a Estefanía sobre Mercé Barrientos, la presidenta de la FGT, solo les hablará maravillas de ella, quizá porque es de ese tipo de personas que intenta cuidar a sus deportistas más allá de lo meramente competitivo. “Yo a Mercé le tengo que agradecer todo. Tanto cuando competía como ahora es la persona que más me ha ayudado en todos los aspectos, físico, psicológico y de amistad. Es la persona que más me ha aportado dentro del taekwondo. Es un ejemplo para todos, no solo en el mundo del taekwondo, sino para otras federaciones e incluso fuera del deporte. Ella, como mujer que es, al resto de mujeres nos ha dado un impulso importante dentro de la federación. Está haciendo que aportemos y nos da oportunidades”.

 

En 2006 me dijeron que no podría competir más, el resto fue un regalo

Las lesiones, el talón de Aquiles de su trayectoria deportiva, le impidieron consumar el sueño olímpico cuando tenía todas las papeletas para representar a España en los Juegos de Londres 2012. Desde entonces, solo se pone el dobok para dar clase. Pero cuando se escucha hablar a Estefanía no se percibe dolor por la etapa deportiva finiquitada, ni por no haber logrado llegar a Londres. “Para cualquier deportista, su máxima aspiración son los Juegos Olímpicos. Pero, sinceramente, con todo lo que he conseguido con el taekwondo, no solo en términos de medallas sino a nivel personal, yo estoy más que satisfecha. En 2006 me dijeron que no podría competir más, así que todo lo que conseguí después fue un regalo. Tenía una espina clavada: ganar el Campeonato de España Senior. Ese fue mi gran objetivo. Tener tantas lesiones me ha hecho ver el deporte de otra forma. Cada vez que salía a competir, así como otros lo tomaban como un trabajo, para mí era una ocasión de disfrutar, ya que no sabía cuándo sería la última vez en hacerlo”.

El discurso de Estefanía Hernández es el de una joven dolida con una situación que siente injusta y que no logra cambiar como querría. Como a otros, seguramente a ella le explicaron que si estudias, si te esfuerzas, si luchas, consigues premio. Pero a esta superviviente que alcanzó galardones deportivos, que se reinventó lesión tras lesión, que luchó por su sueño por encima del dolor y los pasos por quirófano, lo que le está resultando más complicado es subirse al podio del éxito laboral. Algún día pasará porque, como ella misma dice, “Nunca se sabe dónde va a surgir la oportunidad de poder hacer lo que quieres”. Y, si algo queda claro tras hablar con ella, es que esta chica de La Sagrada no es de las que se rinde.

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Artículo publicado en DxT Campeón

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